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Viaje a Segovia

Hacía tiempo que tenía ganas de conocer Segovia y sus alrededores pero no encontraba el momento. Por fin pude hacer una escapada de unos días y la experiencia ha sido muy buena.

Para empezar…., unos pocos consejos para los que tengáis idea de hacer un viaje similar al mío. El alojamiento…., sin romperos la cabeza, Segovia es una ciudad muy pequeña y se recorre a pie, además, utilizar el coche es bastante incómodo por sus estrechas calles. Elegid un alojamiento que incluya parking y olvidaros del coche en toda la estancia. Si viajas con alguna persona con movilidad reducida, silla de niños, etc…., vais a maldecir la ciudad, calles adoquinadas, cuestas para arriba y para abajo, en el casco antiguo comparten asfalto coches y personas…., aún así, merece la pena desquiciarse un poco y visitar la ciudad recorriendo sus calles.

A cualquier punto de interés de la ciudad se llega a pie sin hacer gran esfuerzo, después, podéis hacer alguna escapada para ver pueblos de alrededor y visita obligada al Palacio Real de la Granja de San Ildefonso (digo obligado porque esto es una maravilla)

Ahora os cuento lo que yo visité….

El alojamiento que elegí fue una maravilla, un apartamento de 2 pisos, con terraza, jardín y parking gratuito, y además, a tan solo 200m del Alcázar. Fue llegar al apartamento, estacionar el coche y visitar el casco antiguo de Segovia, contemplando su Catedral desde La Plaza Mayor, lugar de encuentro para tomar o comer algo en alguna de las terrazas que hay.

Otro punto de encuentro es el Acueducto, a un lado carretera y a otro calle peatonal. Hay varios restaurantes para comer el típico plato segoviano, el cochinillo. Solo tenéis que recorrer los distintos restaurantes y comparar precios. Tenéis la opción de comer cochinillo a un precio razonable o pagar bastante más por todo el espectáculo que lo rodea, el típico ritual de cortar el cochinillo con el plato y después romperlo en el suelo. Yo comí al lado del acueducto un menú que incluía también el típico plato de judiones y de segundo cochinillo, y os aseguro que el precio era muy razonable y la comida bastante buena. Después de contemplar las vistas del acueducto desde ras de suelo, podéis subir por las escaleras que hay por un lateral y contemplar las vistas que hay desde lo alto. Una vez allí, podéis callejear un rato por sus históricas calles o dirigiros al Valle del Clamores, bajo el Alcázar, donde podréis desconectar de la ciudad y conectar con la naturaleza divisando parte de la muralla que rodea Segovia y al otro lado tenéis el cementerio Judío.

Otra visita que merece la pena es el Alcázar, que fue Palacio Real y fortaleza. El documento mas antiguo que revela su existencia es de principios del siglo XII, así que os podéis imaginar que belleza puede haber tanto en el interior como en el exterior. También tenéis la opción de subir a lo alto de la Torre de Juan II subiendo un total de 156 escalones por un estrecha escalera en forma de caracol. En lo alto hay un mirador impresionante, tanto como las vistas que hay desde allí.

La visita obligada que os comentaba era El Palacio Real de La Granja de San Ildefonso, situado en la localidad de Real Sitio de San Ildefonso, a unos 13 km de Segovia, es una de las residencias de la familia Real Española que os dejará boquiabiertos con su interior, y más aún con los Reales Jardines, compuestos por 145 hectáreas de Jardines exteriores. Entre los jardines existen 26 enormes fuentes monumentales con personajes e historias mitológicas. Todo una belleza para ver, y más aún si visitas los jardines con las fuentes en marcha, para ello hay fechas señaladas para ver el espectáculo con agua.

Hablando un poco de los pueblos de alrededor, en mi caso, visité Pedraza. Es una villa medieval amurallada y declarada conjunto histórico. Como crítica tengo que decir que todo el encanto que tiene la villa lo pierde con el precio de sus restaurantes. Se han aprovechado tanto del turismo que hay que han inflado los precios para comer de tal manera que cuando yo estuve visitando Pedraza por las calles se oía el mismo tema, “es carísimo comer aquí, vámonos a otro pueblo”. Por menos de 26€ no vais a conseguir comer un día entre semana, mi recomendación es que llevéis comida o vayáis a otro pueblo de alrededor. En mi caso me fui espantado por los precios y me dirigí a Sepúlveda, donde no tuve problema para encontrar un restaurante asequible y donde comí un buen menú Segoviano. Para los amantes de la naturaleza y el deporte, tenéis al lado el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, lo que hace a Sepúlveda ser un punto turístico más.

Seguramente haya muchísimos rincones más por descubrir, pero esta fue mi experiencia por tierras Segovianas. Si queréis aportar algo más o contar vuestra experiencia lo podéis comentar para ampliar la información para futuros viajeros.

Ahora como es habitual en www.argazki.es os muestro el resumen de mi viaje en forma de fotografías.

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